NOCUENTO
LA CUCARACHA
Juan Josè Bocaranda E
Siempre se mantuvo lejos de mí, como temiendo,
embutida en el misterio, donde no trabaja sino el crimen…Las pocas veces que nos
topábamos de frente, me miraba con aquellos punzones negros, llenos de dudas.
Me parecìa que movía las antenas hacia mí, auscultándome, repasando mi aura,
escarbando en mis pensamientos…De resto, se escondìa para escucharme, como lo hacìa
Stalin, detrás de los biombos: se trataba de Franela, mi “suegra” en
proyecto, a quien bauticé la cucaracha, (“con el debido respeto”, como suelen decir los abogados de
mèrito en sus escritos al juez).
Y me la tenía dedicada.
Cada noche, su hija Esdrújula, mi tentativa
de novia, me advertía:
-Mamá y yo estuvimos hablando de ti. Acordamos que,
cuando estemos casados, tú deberás hacer esto…y esto…y aquello.
Otra noche:
-Mamá me dijo que, apenas casados, deberás hacer
esto…y esto y lo de más allá…
Otra noche:
-Si, cuando estemos casados, no haces lo que te
ordenemos mamá y yo, nos vas a causar un gran disgusto y entonces, ayayay, pagarás las consecuencias porque…y porque…
Otra:
Cuando estemos casados deberás, también…y…y…y…Así me
lo dijo mamá…Ah. Y serás el médico de toda la familia, incluyendo a los primos
terceros y también a nuestros amigos…
-¿Por qué?
-Porque lo decidimos las dos.
Me despedí de inmediato (Nomejo).
-Hasta mañana, mi amor adorado –le dije con un
sentimiento nuevo, fresco, recién hechecito- . ¡Què bien me siento contigo y al
calor amoroso de tu madre! ¡Què felicidad la que me espera!…
Claro que no regresé jamás…Ni tonto. Con aquellos
pronósticos de tormentas, naufragios y
muerte…
Han pasado cuarenta años. La cucaracha seguramente
habrá muerto. Por envenenamiento con algún aerosol, o por causa de un
chancletazo bien plantado. Y Esdrújula ya reunirá, si es que aún vive, todas
las características de las cucarachas metiches, cuyos genes pasan de generación
en generación…
No hay comentarios:
Publicar un comentario