LA CLAVE IUS-ÈTICA. LA INDISCIPLINA
DEL FUNCIONARIO.
Juan Josè Bocaranda E
Si
profundizamos en las causas de la ineficiencia del Estado y del fracaso
de las leyes, hallaremos que, en
instancia última, todo proviene de la indisciplina del funcionario. El Estado
no es un ente substante, no existe de
por sí: se manifiesta a través de los funcionarios, quienes actúan en su nombre
conforme a las previsiones de la Ley. En todo país y en todo sistema
político-social, el funcionario
constituye la médula de las actuaciones del Estado. Porque al funcionario
corresponde cumplir y hacer cumplir las leyes. El ciudadano las acata en la
medida en que los funcionarios exijan y controlen el cumplimiento. Si las leyes
no se cumplen, la responsabilidad mayor no es del ciudadano que las quebranta,
sino del funcionario que no las hace cumplir, por negligencia, imprudencia,
impericia o corrupción.
Todo depende, pues,
del grado de conciencia del
funcionario. La clave para que en un país cualquiera las instituciones y los
servicios marchen, radica, no en el
número de leyes, ni en los aumentos presupuestarios, sino en el control
efectivo del comportamiento de los funcionarios públicos.

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