lunes, 4 de mayo de 2015

NOCUENTO. EL CERRO. RENACER ECOLÒGICO. Juan Josè Bocaranda E


NOCUENTO
EL CERRO
RENACER ECOLÒGICO
Juan Josè Bocaranda E

El cerro es un trozo de carbòn surgido del fondo de la Tierra. Un esputo de volcán. Su lomo brilla bajo el sol y reverbera como si se estuviese derritiendo, amenazando con inundar al pueblo bajo un arroyo de betùn y lodo.

¿Què mano criminal sembrò la llama?

La sombra permanece acurrucada, allà a lo lejos. Ave negra, zurròn negro. Y proyecta sobre el pueblo un halo de tristeza y muerte. Es como si hubiese agonizado la esperanza.

Pero, amanece una mañana de milagros. Y, en silencio, con el ímpetu silente del misterio, “el àngel vegetal” viene de regreso. Yema de esplendores: nacen los primeros brotes, haciendo titilar los tallos a la luz del sol. Variedad de verdes. Esteras de diversos tonos. Oquedades vibrantes. Lìneas coloridas. Un cuadro de arte. Y aquí y allà, salpicar de chispas. Amarillas, blancas, anaranjadas, azules, rojas y moradas. Todo, todo, como luces sonoras, mientras los flexibles tallos de la briza, coronados de pequeñas flores blancas, son peinados por el viento como obedientes espigas.

Los corazones presienten el alegre retorno de la vida.


Un grupo de “chupitas” (que también llaman colibríes), parece salir en competencia al encuentro de los pericos bulliciosos.

Multitud de insectos voladores, han salido a repatir arcoíris con sus alas cubiertas de polvo brillante, mientras una hojarasca de mariposas azules manchadas de blanco, se da a visitar las flores.

Grupos de campesinos se ven a lo lejos, como abriendo caminos en busca del sol, mientras preparan sus yuntas. 

Es como una fiesta de sombreros lanzados al aire en bailes de colores.

El pueblo renace y la gente siente el canto de una alegría nueva. Porque el cerro, “su cerro”, trozo de esmeralda vegetal, ha regresado, y ahora es un surtidor de clorofila cuyas hebras danzan con la luz del sol.

La noche de ese sábado estallò como una nochebuena. Asì lo sentimos los turistas que nos alojábamos en una posada cuyo frente daba al cerro, ahora verde de alegría, poco antes negro de dolor.


-Es como un niño hermoso –exclamò mi mujer- como un niño hermoso que ha nacido de nuevo.

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