NOCUENTO
EL CERRO
RENACER ECOLÒGICO
Juan Josè Bocaranda E
El cerro es
un trozo de carbòn surgido del fondo de la Tierra. Un esputo de volcán. Su lomo
brilla bajo el sol y reverbera como si se estuviese derritiendo, amenazando con
inundar al pueblo bajo un arroyo de betùn y lodo.
¿Què mano
criminal sembrò la llama?
La sombra
permanece acurrucada, allà a lo lejos. Ave negra, zurròn negro. Y proyecta
sobre el pueblo un halo de tristeza y muerte. Es como si hubiese agonizado la
esperanza.
Pero, amanece
una mañana de milagros. Y, en silencio, con el ímpetu silente del misterio, “el
àngel vegetal” viene de regreso. Yema de esplendores: nacen los primeros
brotes, haciendo titilar los tallos a la luz del sol. Variedad de verdes.
Esteras de diversos tonos. Oquedades vibrantes. Lìneas coloridas. Un cuadro de
arte. Y aquí y allà, salpicar de chispas. Amarillas, blancas, anaranjadas,
azules, rojas y moradas. Todo, todo, como luces sonoras, mientras los flexibles
tallos de la briza, coronados de
pequeñas flores blancas, son peinados por el viento como obedientes espigas.
Los
corazones presienten el alegre retorno de la vida.
Un grupo de
“chupitas” (que también llaman colibríes), parece salir en competencia al
encuentro de los pericos bulliciosos.
Multitud de
insectos voladores, han salido a repatir arcoíris con sus alas cubiertas de
polvo brillante, mientras una hojarasca de mariposas azules manchadas de
blanco, se da a visitar las flores.
Grupos de
campesinos se ven a lo lejos, como abriendo caminos en busca del sol, mientras
preparan sus yuntas.
Es como una
fiesta de sombreros lanzados al aire en bailes de colores.
El pueblo
renace y la gente siente el canto de una alegría nueva. Porque el cerro, “su
cerro”, trozo de esmeralda vegetal, ha regresado, y ahora es un surtidor de
clorofila cuyas hebras danzan con la luz del sol.
La noche de
ese sábado estallò como una nochebuena. Asì lo sentimos los turistas que nos
alojábamos en una posada cuyo frente daba al cerro, ahora verde de alegría,
poco antes negro de dolor.
-Es como un
niño hermoso –exclamò mi mujer- como un niño hermoso que ha nacido de nuevo.

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