EL
ABRACITO DEL PAN Y DEL AMOR
Juan
Josè Bocaranda E
Una
plaza blanca, de bordes azules, salpicada de azul. Y en el centro, también
azul, el velòn que recoge todos los años de una larga vida.
Setenta
y nueve años puntualmente. Y el abuelo, rodeado de su esposa, hijos y nieto,
pica la torta.
Francisco,
el nieto, de cinco años, trepado en una silla en medio de los abuelos, extiende
los brazos, alborozado, y abarca el cuello de los dos, formando un “monstruo de
tres cabezas”. Y aprieta fuerte, muy fuerte…
-Este
es el abracito del pan y del amor- dice con voz de notorio sentimiento.
Y
grita lleno de alegrìa y se desprende de la silla y queda colgando de los
cuellos de ambos abuelos, agobiados por el peso…
-Quiero
estarme siempre asì, siempre, y que este abrazo dure
tresmilnovecientosmil-doscientos cuarentamil y sietemil-cuatrocientos años…
-¡Ah!
–dice el abuelo con los ojos vidriosos de làgrimas- Las delicias espirituales
de ser abuelos, algo que no tiene precio-.
-Asì
es –responde la abuela, también lacrimosa- Tenìa mucha razón Hilda cuando nos
decía: deje que sean abuelos para que sepan què es lo que se siente…Mientras no
lo sean, nunca lo sabrán…
-Sì.
El abrazo del pan y del amor, el mejor regalo de cumpleaños…
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