domingo, 7 de diciembre de 2014

LA MANCHA. Juan Josè Bocaranda E




LA MANCHA
Juan Josè Bocaranda E.

Despuès de varios meses de trabajo intenso, un pintor concluyò la obra. Era un hermoso cuadro al òleo, de amplias dimensiones, que aludìa a los orígenes de la humanidad.

Al taller acudió un hipercrítico de arte, premunido de ínfulas numerosas, quien le fue señalando las diversas “inconveniencias” que generarìa la obra,  pues directa e indirectamente, tocaba asuntos “un tanto delicados”, que conforme a su dogma respectivo podrían cuestionar los cofrades de las diversas sectas de la comunidad.

Temeroso de caer en desprestigio y hasta de ser objeto de repulsa social, en circunstancias que también podrían ocasionarle grave menoscabo pecuniario, el pintor fue suprimiendo un elemento tras otro. Quito esto –se decía a sì mismo- porque puede ofender la mèdula màs profunda de los metafísicos. Y esto porque podría alejar a los católicos màs fervorosos. Y èste porque  causarìa alarma a los miembros de la Iglesia de las Siete Bondades; y èste, a los Sacrosantos Vociferantes del Desierto; y èste a los Hermanos de la Pèrgola Bendita; y èste, a las Santas Hermanas de la Caridad Pudenda….

Cuando terminò la tarea del exterminio, viò còmo sòlo quedò en el lienzo lo que èl llamò “una mancha de su pintura y de su esfuerzo artìstico”. Pero un amigo lo sacò del engaño:
-No. No es pintura. Sòlo es la cagada de una mosca…



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