¿AL BATE O AL COMBATE?
Nocuento jurídico
NI COMABATE NI DEBATE
Juan Josè Bocaranda E
El profesor Roncho Bolanches, titular de la cátedra de Historia Jurìdica de la Numismàtica, dijo una tarde a sus alumnos:
“Si los estudiantes sòlo están ansiosos por obtener el título de abogado
a como dè lugar, no podrán ver la necesidad de cambios significativos en el
Derecho, porque su interés està limitado por lo màs inmediato y lo menos
trascendental.
Ahora bien, es probable que los escasos estudiantes que estèn
conscientes de la necesidad de cambios
importantes en la ciencia de la Justicia, tropìecen con la resistencia franca o
solapada de profesores congelados por una tradición que les resulta màs cómoda
porque no exige mayores esfuerzos. A todo ello se suma, para colmo, el desdèn de
aquellos estudiantes cuyo único interés radica en graduarse cuanto antes y por
cualquier medio…
En todo caso, los estudiantes conscientes de la necesidad de un cambio,
que colocan los intereses del país por encima de sus propios intereses, podrían
“encender la mecha del cambio”, primero, formulando a los profesores, en plena
clase, preguntas relativas a la cuestión, para dejarlos en evidencia; y,
segundo, incitándolos a debatir públicamente y en forma valiente las razones
por las que descalifican con abyecto silencio, a los que proponen un cambio en
la ciencia del Derecho.
En fin, los estudiantes conscientes podrán llegar a la conclusión de
esta alternativa: o los profesores renuentes salen a debatir o se esconden
cobardemente. Si lo primero, al final deberán estar muy satisfechos de haber
vencido en el debate porque su sapiencia es irrebatible; si lo segundo, es
decir, si se esconden cobardemente, demuestran que no son dignos de seguir como
profesores, porque un buen profesor debe ser, ante todo, responsable ante la
Historia.
Un estudiante alzò la mano y dijo:
“Profesor, los profesores renuentes a los cambios afirman que no se
prestaràn a un debate con alguien que no estè a su altura acadèmica, pues ello
los rebaja”.
Bolanches le respondió:
“Falacia de los cobardes que ocultan el miedo detrás de los pretextos.
Ademàs de cobardes, son estúpidos porque si debaten con un contrincante menor,
podrán lucirse aplastándolo con su montaña de saberes y asì podrán relamerse,
vencedores en su vanidad”.
El Derecho sigiò durmiendo…
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