domingo, 8 de marzo de 2015

PARA LOS GOBERNANTES VIOLENTOS CUANDO LES LLEVEN LA MORTADELA Por MACABRETA, LA DAMA DEL BUEN CONSEJO


MENSAJE

PARA  LOS GOBERNANTES VIOLENTOS

CUANDO LES LLEVEN LA MORTADELA

Por MACABRETA, LA DAMA DEL BUEN CONSEJO

Amigo gobernante,
sea quien sea, sin distinción de país, raza, sexo, condición social y credo político o religioso, comienzo por el saludo de rigor que le envía esta dama, horrible por fuera, pero, lo aseguro, muy hermosa por dentro. Porque la hermosura interior la otorgan la buena fe, las buenas intenciones, el deseo del bien, que es lo que proyecto hacia todos ustedes, pensando en las naciones,  los pueblos, la Humanidad.

Òiganme muy bien:
gobernar, y gobernar bien, no es pelar y comer mandarinas. Implica una responsabilidad inmensa. Yo sè que ustedes lo saben. Pero, lo malo està en que ustedes lo saben y sin embargo contradicen en la pràctica este principio, lo cual les agrava e intensifica el grado de responsabilidad.

Ustedes deben pensar muy bien, con mucho detenimiento, con la màs alta consciencia, respecto a todos y cada uno de sus actos, no sòlo de gobierno, sino también a título individual, privado, por aquella cuestión del buen ejemplo. Porque, ahì donde ustedes están, en la cúspide –mera vanagloria para los mediocres- todos los ojos los miran, todos los oìdos los escuchan, y tarde o temprano saldrá a la luz, si no a la oscuridad, lo que hicieron o dejaron de hacer cuando deberían haberlo hecho.

Piensen muy bien en la trascendencia de sus actos. Actos que directa o indirectamente afectan a millones de personas, prácticamente, a toda la Humanidad, porque este Globo no pasa de ser “una aldea”, no solamente por causa de las redes comunicacionales, sino también debido al eco de las comunicaciones mentales, a través de las cuales se hacen sentir, sin que nos demos cuenta, la energía espiritual del bien o la energía espiritual del mal que realizamos.

Yo sè que muchos de ustedes diràn que èstas no son sino “tonterìas propias de una que se quedó para vestir santos”. Pues les respondo: no jueguen con su futuro, no jueguen con su destino en el màs allà, cuya existencia ni ustedes ni ninguna otro ser puede borrar por el simple hecho de negarlo o rechazarlo.

Y por su bien y para que vea còmo lo aprecio, me permito anotarle este mensaje, que usted no debería arrojar a la papelera…No se cierre. No le ordene al secretario que se limpie las narices con estas páginas y las arroje a la basura, porque estaría arrojando a la basura nada  menos que una joya, una joya de la verdad:

¿QUÈ ESPERA A LOS GOBERNANTES VIOLENTOS EN EL MÀS ALLÀ?
…El màs allà… donde el poder, la prepotencia, las armas, el abuso, la mentira, los engaños, los halagos, las trampas, las infidencias, las traiciones, las riquezas materiales, el desdèn y las burlas,  nada, nada valen.

Dante ubica a los violentos en la Primera Circunferencia del Séptimo Cìrculo del Infierno, donde los crueles padecen eternamente sumergidos en un rìo de sangre hirviente, bajo la vigilancia de un tropel de centauros  sin clemencia.  Allà sufren y gimen  “los tiranos y los que ejercen violencia contra el prójimo y sus intereses; los que se ceban en la sangre y la rapiña, y que deben expiar por siempre las maldades inexorables”.

A pesar de su sedicente incredulidad, señor mandatario, voy a  reseñar, en líneas màs modernas, cuàl es el destino de los violentos “al otro lado del Aqueronte”.  Para esto traerè la síntesis de innumerables investigaciones realizadas a lo largo del tiempo por personas serias que destacan las coincidencias y las coherencias sobre el tema del destino después de la muerte. La síntesis fue recogida por el Dr. Robert Crookal en su libro “La Aventura Suprema”, del cual me limitarè a presentar algunos renglones, para que cada uno de ustedes, como mandatarios,  extraiga su conclusión respecto a la gran pregunta: ¿Puedo seguir empleando la violencia cada vez que me venga en gana?

Las respuestas iràn línea, a manera de lecciones, en la forma siguiente:

-“Allà” nada queda impune.
-Todos los actos negativos contra los demás, son sufridos en carne propia.
-El mal uso del poder y el hostigamiento sistemático, generan el mayor nivel de karma.
-Quien haya tenido la misión de proteger a la sociedad, pero intencionadamente haya abusado del poder, entregándose a la arbitrariedad y causando daños y perjuicios a los demás, pagarà la deuda con alto karma. 
-Nadie será excusado de su mal comportamiento alegando òrdenes superiores, ni supuestos “principios revolucionarios”.
-La crueldad, mental o física, contra los seres humanos o los animales, genera gran responsabilidad y jamàs puede ser justificada.
-Los que hostigaron insistentemente a los demás, después de llegar a las zonas màs oscuras tendrán que disculparse y pedir perdón a las víctimas.
-Sòlo las víctimas inocentes tienen el poder de perdonar a quienes les infligieron maltratos, castigos inhumanos, hostigamiento, crueldad o asesinato. Mientras no reciban ese perdón,  permanecerán en su condición miserable.
-Las esferas inferiores donde moran los personas que hayan practicado el hostigamiento, la violencia, la crueldad, son particularmente oscuras, desagradables,  pavorosas (“dantescas”, “infernales”).
-Los arrepentimientos “de última hora” o la absoluciòn de un sacerdote, ni el bautismo, ni alguna otra ceremonia o ritual, lo libraràn. Porque toda persona, al morir, conserva las mismas vibraciones que tenía en la vida. La cualidad de èstas no cambia.
-Las vibraciones del mal causado, acompañan al malvado al mundo de la espiritualidad, donde recibirà la sanción que le corresponde conforme a sus acciones.
En ese  ambiente le servirán de compañía  los que alimentaron pasiones siniestras y deseos brutales, los beodos habituales, los egoístas, los avaros, los lujuriosos.

¿Rechazas rotundamente todo esto? ¿Ni siquiera dudas? ¡Todavìa te rìes? Vas por una carretera a toda velocidad, sin que nada te importe. Un aviso te advierte que màs adelante se ha caìdo el puente. Eres libre de creer o no, de seguir o no, de correr màs a prisa o de reducir la velocidad y avanzar con precaución, “por si acaso”, “por si las moscas”…Pero, como “no crees en pendejadas”, te las das de “científico”, “revolucionario”, “sabiondo”, “vivo”, “inteligentìsimo” y “moderno”, no haces caso a la advertencia y caes al precipicio, a una muerte segura, cuando un mínimo de sentido común, una pizca siquiera de prudencia, debieron haber operado en medio de tu ignoranciauda…

No creer en la responsabilidad màs allà de la muerte, implica un riesgo trascendental que sòlo los estúpidos y los aberrantes se atreven a correr…Porque ¿…y si es verdad lo que se dice?
 ¡Piènsenlo muy bien antes de asestar un garrotazo màs contra la cabeza de los inocentes!

Y la  pregunta de siempre:
¿Estàs preparado para cuando el mesonero, sin haber sido llamado, te lleve la MORTADELA?
              


viernes, 6 de marzo de 2015




REFLEXIONES DE UN BURRO
GRAVE ERROR DE LOS HUMANOS RESPECTO A LOS BURROS
Por EL BURRO CAMPANTE
                       “Para màs de un idiota
                              Tu nombre  constituye un serio agravio
                              Y casi nadie nota
                              Que pese a tal resabio
                              Màs vale burro bueno que mal sabio”

                              (Aquiles Nazoa)

A manera de preámbulo debo advertir que estas pàginas no deberían ser leìdas por aquellas personas que suelen estar inclinadas a reputar como “burradas” las cosas que dicen los demás, mientras consideran las suyas como indudable expresión de genialidad. Por lo tanto, no les conviene leer estas líneas porque entre hermanos, consanguíneos o por afinidad, no debe haber competencia.

Sin embargo, sea cual sea el caso, es decir, decídanse o no a leerlas, tienen para con este burro un deber de gratitud. Porque si se abstienen de leerlas, se abstendrán de perder el tiempo leyendo burradas que no contribuirán al enriquecimiento de su bagaje cultural, pues ¿còmo podría enriquecerlo el paupérrimo pensamiento de alguien  capaz sòlo de rebuznar? Si, por el contrario, optan por leerlas –lo cual, advierto, no deberían hacer- también deberán agradecerlo,  porque este burro atrevido dirà burradas que, con rebuznos  o no, algo deben dejar, como sucede con el afrecho del trigo, que por algo se llama “salvado”. Idea que desearìa se mantuviera en este caso, puesto que aspiro que entre tantas burradas y rebuznos algo “se salve” para beneficio de todos.
……………

La gente suele cometer errores muy graves respecto a nosotros los burros. Asì,  estar absolutamente seguros de que somos armazones de acero y de que todo lo màs difícil y oneroso podemos soportarlo casi al infinito; y creer que nosotros carecemos de sentimiento.

Si bien es cierto que soportamos cargas muy pesadas, cuestas empinadas, pasos peligrosos, largas jornadas de sed, hambre y calor o frio, sin que se escuchen lamentos o protestas, no es menos verdad que el dolor va por dentro, y no tenemos medios para darlo a conocer. El único recurso sería rebuznar, pero corremos el peligro de que el “mandamàs” nos cargue de mayores exigencias interpretando esos rebuznos, no como expresión de dolor y de protesta, sino como manifestaciones de gozo, de alegría y de agrado, con las consecuencias que se han de suponer puesto que el conductor cometerìa la burrada de perpetrar abusos mayores contra nuestra paciencia forzada y nuestro silencio mal entendido.

Porque no somos quejumbrosos como los perros, mamecos como los gatos, ni mimados como los pericos, no tenemos otra sino enfrentar la dura realidad, sacando “fuerzas de macho”, aunque se trate de burras, que también son forzadas y abusadas sin discriminaciones de sexo que allì sì deberían existir, por consideración a las damas.

Pero es que, además, hablando con franqueza, nosotros dejamos salir todo el aire que llevamos en los pulmones cada vez que rebuznamos, como quien se exprime el alma, que también tenemos, al igual que un corazón amoroso como el que màs. Por eso, nuestros rebuznos son màs un grito de Tarzàn que una queja de Chita. Es una forma de hacer sentir nuestra presencia  y de ilustrar nuestra personalidad.

Estoy absolutamente seguro de que los científicos –que, por suerte, nunca faltan- hallaràn en el burro un venero fecundo de inspiraciones y de motivos para la investigaciòn. Psicòlogos, genetistas, lingüistas, especialistas del sonido, expertos en ruidos,  musicólogos y toda una causa de sabiondos se abocaràn a estudiar a los jumentos hasta por debajo de la lengua.

Yo me conformarìa con que siquiera se dedicasen a estudiar de los rebuznos, sus ondas, la longitud de onda, la intensidad del rebuzno, su amplitud, tono, timbre, velocidad, potencia y alcance, grosor, reflexión y refracción, y hasta el “efecto Dopper”.

Pero el estudio no sería completo y mi tristeza enorme, si el equipo interdisciplinario NASA-OTAN,  no tuviese en cuenta la “carga emocional y sentimental” de esta expresión gutural de nosotros los burros llamada vulgarmente rebuzno.

Sòlo a través de este enfoque objetivo estaréis vosotros los humanos en condiciones de comprender “el lenguaje de los burros” en toda su profunda manifestaciòn. De esta manera comprenderéis cuàndo estamos tristes y cuànto, què mensajes de amor, ternura, afecto, reproche o recriminación, enviamos a nuestras asnas, a larga distancia, con un espacio inaudible para los humanos, pero que es donde, justamente, se concentra la esencia de esa especie de mensaje de texto, de esa voz silente del corazón del tuiter que entonces lanza su clamor.

¡Que nosotros carecemos de sentimientos sòlo porque no lo hagamos saber?. ¡Tremenda burrada!

Claro que no podemos hacerlo como el perro, que gime, hace maromas, lagrimea, chilla, se para en las patas traseras, se rasca las pulgas, se restriega contra los zapatos del amo, le orina los pantalones, le da vueltas y saltos, hasta que el amo se agacha, lo acaricia y lo eleva entre los brazos y hasta lo besa. Despuès se lo lleva a su cama a dormir juntos, cosa que no podría hacer con un burro.

Un amigo y colega mìo cometió el error de tratar de imitar al perro para ver si el amo le brindaba por fin un pequeño gesto de cariño después de siete largos años de servicio, pero resultò  “aventado”, es decir, vendido a otro granjero que vivía a centenares de kilómetros de allì. Y eso después de recibir una paliza soberana y una reprimenda final. Todo porque al pararse en las patas traseras y acercarse al amo para abrazarlo, lo derribò al suelo y casi lo aplastò.

Yo aprendì la lección por experiencia ajena y desde entonces estoy convencido de que hay amores torpes y desatinados que producen graves consecuencias, por lo que el amor debe ser cuidadoso, pausado y ajustado a la naturaleza.

¿Recuerdan còmo al comienzo de estas páginas recomendè no leerlas porque contenía muchas burradas? ¿No dije también que, sin embargo, es posible “salvar” algo de la substancia del trigo, devengando conclusiones positivas de las simples burradas?

Pues le voy a decir esto: usted no ha perdido el tiempo leyendo estas burradas: acaba se ganarse la lotería: será el abanderado de nosotros los burros: lucharà por los derechos humanos del burro, irà a la ONU si es preciso, removerà cielo y tierra y lograrà que todos las naciones del Globo, donde por fortuna no faltan los burros, acojan en sus legislaciones la protección de nuestros derechos. Pero, exigirán que sean respetados Y REALIZADOS los derechos humanos de los burros, DE VERDAD, no como viene sucediendo con los derechos humanos de los humanos, que se han vuelto pura paja y de cuyos enunciados sòlo viven quienes los defienden, pues no dejan de ganar su dinero con esa labor.

Y hablando de paja: voy a cenar…si es que el burro de mi esclavista se acordó de mì: me tuvo amarrado de un horcón, frente al rancho de su compadre, sin una pizca de consideración, desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, aguantando un mandarriazo de sol y muerto de sed, mientras ellos hablaban y hablaban y hablaban pendejadas.

Y hablando de pendejadas…!Que nuestros derechos se cumplan!





miércoles, 4 de marzo de 2015

NOCUENTO. EL LOCO NERO. Juan Josè Bocaranda E


EL LOCO NERO
 Juan Josè Bocaranda E

-¡Allá viene el loco Nero !
-¡Cuidado! Que da piedras y tira palos. Y camina de para atrás.  Habla y escribe y dice las cosas al revés y a todos les quiere desviar la mente. Al pan lo llama vino y al vino lo llama pan. A las feas las llama lindas y a las hermosas feas.
Sí. Un loco cuya loquera consistía en querer cambiarlo todo y en mostrarse enemigo acérrimo de la falta de originalidad. Aterrorizaba encontrarse con él porque confundía con preguntas enrevesadas y extrañas. Armaba pécanos, truécanos y retruécanos demenciales y andaba como el judío errante, desterrado de todos los países. Y se prohibió darle agua, fuego, ropa, cobijo, alimento, so pena de excomunión y hoguera.
Sin embargo, él iba de un lugar a otro,  trazando en paredes y murallas, grafittis y expresiones de protesta, y gritando con sus escritos, como con voz de piedra: cambiad, botad las cosas viejas, buscad lo nuevo aunque os equivoquéis, abandonad la calco-manía, sed creativos, no repetidores…
Dejaba mensajes en las puertas y no había pared de casa que escapara a su pincel de admoniciones y protestas. Los dueños de casa lo odiaban porque tenían que pintar las puertas y las paredes a cada rato. Pero le agradecían los vendedores de trapos de limpieza,  brochas y pinturas. Y lo amaban los pordioseros y los recogelatas, porque los dueños de las casas les arrojaban monedas para que borraran los letreros que dejaba la mano loca del loco Nero.
Desesperado  por el empleo milenario de los mismos sonsonetes, un día decidió anotar en la muralla una serie inversa de expresiones y aforismos: A donde fueres haz como si no vieres…A otro hueso con ese perro…Rey puesto, rey mediomuerto…Después de la calma viene la tempestad…Dios le da dientes al que no tiene pan… Salir con la cabeza en las tablas…Salir con las piernas entre el rabo…Más difícil es  hallar un pajar en una aguja…
También fue autor de las antinomias “el bruto es inteligente y el inteligente bruto”…y “el ignorante es sabio y el sabio es ignorante”….y “el estúpido comete estupideces y el muy inteligente peores”.  Contradicciones aparentes que jamás tuvo oportunidad de explicar, porque le cerraron las puertas de todas las universidades… De allí surgieron:  “a la hora de la verdad, la democracia tiene de dictadura y la dictadura tiene de democracia”; “hay personas que se ostentan amantes de la verdad, pero que en realidad la temen como los ratones al gato…”
Con cuidadosa caligrafía anotó en algunas paredes
…Se aprenden de memoria unos libritos y de allí nadie los saca…
…Se alimentan con la comida que mastican  bocas ajenas….
…Bombillos que alumbran mientras los entrevistan. De resto se les va la luz…
…Sin su pequeño manual de vuelo, se pierden y se estrellan…
Finalmente, quiso introducir cambios en filosofía, en ciencias, en sociología, en Derecho, en política, etc.etc….
Nada de extraño que una mañana fuera hallado muerto al pie de una muralla con olor a pintura fresca.
A manera de epitafio alguna mano peluda escribió con letra apresurada y torcida:
La originalidad, si no enferma, mata


lunes, 2 de marzo de 2015

AQUI CABE DE TODO. LOS ARCIPRESTES Y LA MUJER. Juan Josè Bocaranda E












Prensa
Aquì cabe de todo
LA MUJER Y LOS ARCIPRESTES
Juan Josè Bocaranda E

“Como dice Aristóteles cosa es verdadera: el mundo por dos cosas trabaja: la primera, por aver mantenencia; la otra cosa era por aver juntamiento con fembra plazentera”-
Estos versos pertenecen al poeta Juan Ruíz, Arcipreste de Hita,  aficionado a la música y clérigo que ejerció su ministerio sacerdotal en la Provincia de Guadalajara,  España, donde  escribió en la cárcel su única obra conocida, “El Libro del buen amor”, que  ha llevado a que se le considere el primer lírico español.

“Cómo amando mujer ofende a Dios, a sí mismo e a su prójimo”. De esta manera titula el Capítulo II de “El Corbacho”, el Arcipreste de Talavera, Alfonso Martínez de Toledo, obra cuya importancia se destaca como antecedente inmediato de La Celestina y de El Lazarillo de Tormes.
Mientras el Arcipreste de Hita  se caracterizaba por ser -como alguien ha escrito-  mundano, muy vital, jocundo, amigo del “bon vino” y de las “fembras placenteras”, el segundo, el Arcipreste de Talavera,  era sumiso, recoleto y meditativo, a tal punto que escribió varias vidas de santos.

Ahora bien, ¿qué  es o era un arcipreste?
Se trata, hoy, de un sacerdote católico u ortodoxo encargado de administrar y dirigir un conjunto de parroquias de una diócesis. En la Edad Media, como consecuencia del Concordato de 1851, de España,  era un sacerdote encargado de reemplazar al obispo en circunstancias especiales, para presidir las ceremonias del culto, dignidad que le fue reducida  posteriormente.

Personajes más antagónicos y precisamente clérigos, de la misma religión, con el mismo oficio, y diestros, ambos, en el manejo de la pluma,  no podrían  darse  como ejemplo vivo de admiración o menosprecio respecto a las mujeres.
Es que, cada uno de estos sacerdotes, además de la idiosincrasia,  respondió al dominio del ambiente que les correspondió vivir. Mientras el Arcipreste de Hita nació, al parecer, en 1283, el Arcipreste de Talavera nació en 1398, en tiempos en que, probablemente, se había reducido un tanto el libertinaje –en apariencia- de los clérigos.

En efecto, en España, en tiempos de Juan Ruíz, la barraganía estaba muy extendida entre los clérigos, no obstante las penas de infamia, excomunión, desheredamiento y otras: desde los cardenales hasta los capitanes de sacristanía, pasando por los obispos, los abades y los simples párrocos pedáneos, gozaban y disfrutaban del amancebamiento,  con una sola mujer, eso sí. Debido al escándalo creciente, hubo de intervenir la Iglesia, primero, celebrando el Concilio de Valladolid y, posteriormente, influyendo en la sanción de la Ley de Soria, que condenó aquel desorden.

Claro está que no podemos estar de acuerdo con la opinión absolutamente degradante, vejatoria, que el Arcipreste de Talavera manifestaba contra las mujeres. Y lo decimos no sólo porque ello contradice por la base los valores cristianos, sino también porque la mujer es la flor más hermosa que haya podido  ocurrírsele a la mente creativa  de  Dios en toda la eternidad.

 

 

sábado, 28 de febrero de 2015

CUANDO LA NOCHE ES PLENA. Juan Josè Bocaranda E


CUANDO LA NOCHE ES  PLENA
Juan Josè Bocaranda E

Cuando la noche es plena
y la penumbra más densa,
se confunde con su sombra
avanzando casi a tientas.

Mientras tanto,
los vecinos duermen.

Como borroso fantasma,
anda,
se detiene,
vacila,
gira  a uno y otro costado
y en medio del ladrido
de los perros,
divisa unas bolsas de basura
que parecen maletas
de viaje
de la noche.

Las rompe con el mayor cuidado,
como si esperase hallar
alguna pieza valiosa
de metal
o baccarat

Una ola con mil alas de elementos
putrefactos
se arroja feroz contra su rostro,
pero el tiempo lo ha curado
tanto
que ya no siente la  ofensa.

Mientras, los vecinos duermen.

Su mano se hunde en la espesura
maloliente
y se extiende y se encoge y se agita
y se revuelve
como un pulpo,
en busca de alguna lata de refresco
o de cerveza.

Hay noches valiosas para él
porque logra reunir lo suficiente
para algún  plato de sopa
grasienta,
de cucarachas, gorgojos y gusanos,
cuando por mal precio
le compren
aquella pesca mortal.
los conspicuos señores fundidores
del metal.

Mientras esta mala vida
se muele
entre
sombras
desveladas
y  hambrientas,
los vecinos duermen.



martes, 24 de febrero de 2015

LOS FUNCIONARIOS Y LAS LEYES. Juann Josè Bocaranda E



Prensa
LAS LEYES Y LOS FUNCIONARIOS
Juan Josè Bocaranda E

En un país deben existir tantas leyes cuantas exija la realidad, pero sòlo bajo el convencimiento de que las mismas no están imbuidas de una virtud mágica que les haga surtir efectos por sì solas, al margen del papel que, respecto a ellas, debe desempeñar aquel ser humano de carne y huesos, que todos conocemos, llamado funcionario. Justamente, el problema de la ineficacia de las leyes es consecuencia del hecho de que no se enfatiza en forma suficiente, la responsabilidad del funcionario en su deber de cumplir y hacer cumplir las leyes. Al parecer no quiere darse cuenta de que cumple la ley únicamente  en la forma y en la medida en que haga que los ciudadanos les den cumplimiento.

Bien es cierto que los sistemas jurídicos modernos establecen una cuádruple responsabilidad del funcionario: penal, civil, administrativa y disciplinaria. Pero,-lo hemos señalado en muchas oportunidades- la responsabilidad meramente jurìdica no basta, porque se requiere, como base, el énfasis plenamente consciente de la responsabilidad moral. Y asì lo demuestra la realidad social: abundan  leyes que pretenden ser completas y técnicamente perfectas, no obstante lo cual se cumplen a medias o, sencillamente, no se cumplen, y no se cumplen porque la falla comienza por la base: un funcionario corrupto o negligente, que se da por desentendido, a menos que pueda hallar en su oficio alguna ventaja económica ilegìtima. En dos palabras, no hace honor al juramento mucho màs allà del compromiso jurídico: el compromiso que tiene, como ser humano  y como ciudadano y patriota, con su condición de sujeto de responsabilidad moral.

Hace mucho tiempo llegó el momento de tomar consciencia de que el  libre albedrìo no puede ser aplicable en el ámbito de la Moral Pùblica; de que el funcionario no està en libertad de optar, moralmente, entre hacer cumplir la ley o dejar de hacerlo.  Ha llegado el momento de profundizar, para que el Estado sea efectivo, al conjugar la eficacia de la ley con la eficiencia del funcionario. Eficiencia èsta que depende del grado de entrega del funcionario al idea de contribuir a la formación y consolidación de un país mejor.

Es necesario imponer coactivamente al funcionario el deber moral de cumplir la ley, sin excusas ni contemplaciones. Para ello està el Principio Ètico Constitucional, cuya presencia gigantesca y deslumbrante como un sol, muy pocos quieren mirar justamente porque  otorga beligerancia plena a los valores morales en el sistema legal. Es decir, los valores morales penetran plenamente en el sistema legal, haciéndose jurídicamente obligatorios, a través del Principio Ètico, que debe regir sobre todas las actuaciones del Estado, sobre la totalidad del ordenamiento jurídico y sobre el comportamiento de los funcionarios. Por consiguiente,  constituye un drástico factor de disciplina administrativa.

.Puede crearse un océano de leyes, pero fracasaràn todas, porque no se le saca partido a un factor esencial como el Principio Ètico.


sábado, 21 de febrero de 2015

NOCUENTO. LA UTILIDAD DE LOS POBRES. Juan Josè Bocaranda E



LA UTILIDAD DE LOS POBRES
Juan Josè Bocaranda E

Un día, los ricos se dieron cuenta de que sus riquezas eran excesivamente cuantiosas, de que no hallaban dónde depositarlas y de que no podían confiar en los  guardianes, lo que les exprimía de angustia el corazòn.

-Estamos siendo diezmados por síncopes cardíacos, provocados por la angustia del demasiado tener y de la desconfianza en la seguridad. Debemos hallar  solución.

El problema iba en aumento porque, a menor número de ricos, las riquezas se concentraban en unos pocos, que pasaban a ser “superricos”, dotados de “supersíncopes”.

Después de muchas disquisiciones, que más parecían evitar un remedio que hallar una solución, alguien propuso que las riquezas fueran distribuidas equitativamente entre los pobres, de tal forma que, al repartirse los bienes, se repartieran los síncopes.

Tomó la palabra el más gordo y rozagante de los ricos:

-Bien está que busquemos solución a este gravísimo pro­blema, generado por la acumulación de la riqueza. Pero, esa solu­ción no debe darse en detrimento de los valores morales.

-Es verdad- No debemos olvidar que nuestra mayor virtud es la caridad. Si repar­timos nuestros haberes entre los pobres, llegará un momento en que éstos serán sumamente escasos, ocasionándose un nuevo problema, pues tendremos que contabilizar cuántos ricos tocarán a cada pobre, para que puedan practicar la caridad, lo cual, a la larga, equivaldrá a que todos seremos ricos y que, en consecuencia, todos seremos cardìacos.

-Si llegados al extre­mo, no quedase ningún pobre, por ser todos ricos, no veo cómo podríamos ejercitar la caridad, que ha sido para nosotros la más fácil, la mas barata y socorrida y la menos exigente de las virtudes.

-Ciertamente. Pero tendríamos que comenzar a practicar virtudes más one­rosas por el esfuerzo, por la profundidad, por la exigencia de mayor sinceridad y de mayores alcances espirituales, lo cual podría ser nueva causa de nuevos paros cardiacos.

-Sin embargo, podría haber una solución media, y ésta sería la siguiente: no habiendo pobres, todos los ricos nos organizaríamos para intercambiar limosnas, de tal suerte que la caridad quedaría en casa.

-Esto no dejaría de ser una farsa.

-Pero, ¿es menos farsa esto que la que realizamos actualmente cuando practicamos la caridad en ínfimas y cómodas cuotas?

-Yo creo que también en el campo de la virtud debemos ser comedidos y no avariciosos; es más barato y más rentable que socialicemos la virtud, que las riquezas materiales.

-Por ello, en vez de repartir nuestros bienes, practicando la caridad, como quien dice, “de un solo viaje”, sigamos practicando la caridad con cuentagotas.

-Por otra parte, repartir nuestras rique­zas de un solo golpe, es como pretender entrar al reino de los cielos de sopetón, sin tocar a la puerta y sin aguardar turno, cosa que no sería bien vista por Dios.

-Además, si repar­timos desde ya todos nuestros bienes, ¿quién nos asegura que los nuevos ricos ejercitarán la caridad para con los pobres restantes?

-Y ¿quién asegura que si repartimos nuestros bienes de una sola buena vez, no nos fulminará un sincope definitivo, por pecar contra la moderación?

-Por lo tanto, sigamos practi­cando la caridad con mesura, pues es preferible morir por cuotas que morir al contado”.