viernes, 6 de marzo de 2015




REFLEXIONES DE UN BURRO
GRAVE ERROR DE LOS HUMANOS RESPECTO A LOS BURROS
Por EL BURRO CAMPANTE
                       “Para màs de un idiota
                              Tu nombre  constituye un serio agravio
                              Y casi nadie nota
                              Que pese a tal resabio
                              Màs vale burro bueno que mal sabio”

                              (Aquiles Nazoa)

A manera de preámbulo debo advertir que estas pàginas no deberían ser leìdas por aquellas personas que suelen estar inclinadas a reputar como “burradas” las cosas que dicen los demás, mientras consideran las suyas como indudable expresión de genialidad. Por lo tanto, no les conviene leer estas líneas porque entre hermanos, consanguíneos o por afinidad, no debe haber competencia.

Sin embargo, sea cual sea el caso, es decir, decídanse o no a leerlas, tienen para con este burro un deber de gratitud. Porque si se abstienen de leerlas, se abstendrán de perder el tiempo leyendo burradas que no contribuirán al enriquecimiento de su bagaje cultural, pues ¿còmo podría enriquecerlo el paupérrimo pensamiento de alguien  capaz sòlo de rebuznar? Si, por el contrario, optan por leerlas –lo cual, advierto, no deberían hacer- también deberán agradecerlo,  porque este burro atrevido dirà burradas que, con rebuznos  o no, algo deben dejar, como sucede con el afrecho del trigo, que por algo se llama “salvado”. Idea que desearìa se mantuviera en este caso, puesto que aspiro que entre tantas burradas y rebuznos algo “se salve” para beneficio de todos.
……………

La gente suele cometer errores muy graves respecto a nosotros los burros. Asì,  estar absolutamente seguros de que somos armazones de acero y de que todo lo màs difícil y oneroso podemos soportarlo casi al infinito; y creer que nosotros carecemos de sentimiento.

Si bien es cierto que soportamos cargas muy pesadas, cuestas empinadas, pasos peligrosos, largas jornadas de sed, hambre y calor o frio, sin que se escuchen lamentos o protestas, no es menos verdad que el dolor va por dentro, y no tenemos medios para darlo a conocer. El único recurso sería rebuznar, pero corremos el peligro de que el “mandamàs” nos cargue de mayores exigencias interpretando esos rebuznos, no como expresión de dolor y de protesta, sino como manifestaciones de gozo, de alegría y de agrado, con las consecuencias que se han de suponer puesto que el conductor cometerìa la burrada de perpetrar abusos mayores contra nuestra paciencia forzada y nuestro silencio mal entendido.

Porque no somos quejumbrosos como los perros, mamecos como los gatos, ni mimados como los pericos, no tenemos otra sino enfrentar la dura realidad, sacando “fuerzas de macho”, aunque se trate de burras, que también son forzadas y abusadas sin discriminaciones de sexo que allì sì deberían existir, por consideración a las damas.

Pero es que, además, hablando con franqueza, nosotros dejamos salir todo el aire que llevamos en los pulmones cada vez que rebuznamos, como quien se exprime el alma, que también tenemos, al igual que un corazón amoroso como el que màs. Por eso, nuestros rebuznos son màs un grito de Tarzàn que una queja de Chita. Es una forma de hacer sentir nuestra presencia  y de ilustrar nuestra personalidad.

Estoy absolutamente seguro de que los científicos –que, por suerte, nunca faltan- hallaràn en el burro un venero fecundo de inspiraciones y de motivos para la investigaciòn. Psicòlogos, genetistas, lingüistas, especialistas del sonido, expertos en ruidos,  musicólogos y toda una causa de sabiondos se abocaràn a estudiar a los jumentos hasta por debajo de la lengua.

Yo me conformarìa con que siquiera se dedicasen a estudiar de los rebuznos, sus ondas, la longitud de onda, la intensidad del rebuzno, su amplitud, tono, timbre, velocidad, potencia y alcance, grosor, reflexión y refracción, y hasta el “efecto Dopper”.

Pero el estudio no sería completo y mi tristeza enorme, si el equipo interdisciplinario NASA-OTAN,  no tuviese en cuenta la “carga emocional y sentimental” de esta expresión gutural de nosotros los burros llamada vulgarmente rebuzno.

Sòlo a través de este enfoque objetivo estaréis vosotros los humanos en condiciones de comprender “el lenguaje de los burros” en toda su profunda manifestaciòn. De esta manera comprenderéis cuàndo estamos tristes y cuànto, què mensajes de amor, ternura, afecto, reproche o recriminación, enviamos a nuestras asnas, a larga distancia, con un espacio inaudible para los humanos, pero que es donde, justamente, se concentra la esencia de esa especie de mensaje de texto, de esa voz silente del corazón del tuiter que entonces lanza su clamor.

¡Que nosotros carecemos de sentimientos sòlo porque no lo hagamos saber?. ¡Tremenda burrada!

Claro que no podemos hacerlo como el perro, que gime, hace maromas, lagrimea, chilla, se para en las patas traseras, se rasca las pulgas, se restriega contra los zapatos del amo, le orina los pantalones, le da vueltas y saltos, hasta que el amo se agacha, lo acaricia y lo eleva entre los brazos y hasta lo besa. Despuès se lo lleva a su cama a dormir juntos, cosa que no podría hacer con un burro.

Un amigo y colega mìo cometió el error de tratar de imitar al perro para ver si el amo le brindaba por fin un pequeño gesto de cariño después de siete largos años de servicio, pero resultò  “aventado”, es decir, vendido a otro granjero que vivía a centenares de kilómetros de allì. Y eso después de recibir una paliza soberana y una reprimenda final. Todo porque al pararse en las patas traseras y acercarse al amo para abrazarlo, lo derribò al suelo y casi lo aplastò.

Yo aprendì la lección por experiencia ajena y desde entonces estoy convencido de que hay amores torpes y desatinados que producen graves consecuencias, por lo que el amor debe ser cuidadoso, pausado y ajustado a la naturaleza.

¿Recuerdan còmo al comienzo de estas páginas recomendè no leerlas porque contenía muchas burradas? ¿No dije también que, sin embargo, es posible “salvar” algo de la substancia del trigo, devengando conclusiones positivas de las simples burradas?

Pues le voy a decir esto: usted no ha perdido el tiempo leyendo estas burradas: acaba se ganarse la lotería: será el abanderado de nosotros los burros: lucharà por los derechos humanos del burro, irà a la ONU si es preciso, removerà cielo y tierra y lograrà que todos las naciones del Globo, donde por fortuna no faltan los burros, acojan en sus legislaciones la protección de nuestros derechos. Pero, exigirán que sean respetados Y REALIZADOS los derechos humanos de los burros, DE VERDAD, no como viene sucediendo con los derechos humanos de los humanos, que se han vuelto pura paja y de cuyos enunciados sòlo viven quienes los defienden, pues no dejan de ganar su dinero con esa labor.

Y hablando de paja: voy a cenar…si es que el burro de mi esclavista se acordó de mì: me tuvo amarrado de un horcón, frente al rancho de su compadre, sin una pizca de consideración, desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, aguantando un mandarriazo de sol y muerto de sed, mientras ellos hablaban y hablaban y hablaban pendejadas.

Y hablando de pendejadas…!Que nuestros derechos se cumplan!





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