MENSAJE
PARA LOS
GOBERNANTES VIOLENTOS
CUANDO LES LLEVEN LA MORTADELA
Por MACABRETA, LA
DAMA DEL BUEN CONSEJO
Amigo gobernante,
sea quien sea, sin
distinción de país, raza, sexo, condición social y credo político o religioso,
comienzo por el saludo de rigor que le envía esta dama, horrible por fuera,
pero, lo aseguro, muy hermosa por dentro. Porque la hermosura interior la
otorgan la buena fe, las buenas intenciones, el deseo del bien, que es lo que proyecto
hacia todos ustedes, pensando en las naciones, los pueblos, la Humanidad.
Òiganme muy bien:
gobernar, y
gobernar bien, no es pelar y comer mandarinas. Implica una responsabilidad
inmensa. Yo sè que ustedes lo saben. Pero, lo malo està en que ustedes lo saben y sin embargo contradicen
en la pràctica este principio, lo cual les agrava e intensifica el grado de
responsabilidad.
Ustedes deben pensar muy bien, con mucho detenimiento,
con la màs alta consciencia, respecto a todos y cada uno de sus actos, no sòlo de gobierno, sino también a título individual,
privado, por aquella cuestión del buen ejemplo. Porque, ahì donde ustedes están,
en la cúspide –mera vanagloria para los mediocres- todos los ojos los miran,
todos los oìdos los escuchan, y tarde o temprano saldrá a la luz, si no a la
oscuridad, lo que hicieron o dejaron de hacer cuando deberían haberlo hecho.
Piensen muy bien en la trascendencia de sus actos. Actos
que directa o indirectamente afectan a millones de personas, prácticamente, a
toda la Humanidad, porque este Globo
no pasa de ser “una aldea”, no solamente por causa de las redes comunicacionales,
sino también debido al eco de las comunicaciones mentales, a través de las
cuales se hacen sentir, sin que nos demos cuenta, la energía espiritual del
bien o la energía espiritual del mal que realizamos.
Yo sè que muchos de
ustedes diràn que èstas no son sino “tonterìas propias de una que se quedó para
vestir santos”. Pues les respondo: no
jueguen con su futuro, no jueguen con su destino en el màs allà, cuya
existencia ni ustedes ni ninguna otro ser puede borrar por el simple hecho de
negarlo o rechazarlo.
Y por su bien y
para que vea còmo lo aprecio, me permito anotarle este mensaje, que usted no debería
arrojar a la papelera…No se cierre. No le ordene al secretario que se limpie
las narices con estas páginas y las arroje a la basura, porque estaría arrojando
a la basura nada menos que una joya, una
joya de la verdad:
¿QUÈ ESPERA A LOS GOBERNANTES VIOLENTOS EN EL MÀS ALLÀ?
…El màs allà… donde
el poder, la prepotencia, las armas, el abuso, la mentira, los engaños, los
halagos, las trampas, las infidencias, las traiciones, las riquezas materiales,
el desdèn y las burlas, nada, nada valen.
Dante ubica a los
violentos en la Primera Circunferencia del Séptimo Cìrculo del Infierno, donde
los crueles padecen eternamente sumergidos en un rìo de sangre hirviente, bajo
la vigilancia de un tropel de centauros
sin clemencia. Allà sufren y
gimen “los tiranos y los que ejercen
violencia contra el prójimo y sus intereses; los que se ceban en la sangre y la
rapiña, y que deben expiar por siempre las maldades inexorables”.
A pesar de su
sedicente incredulidad, señor mandatario, voy a reseñar, en líneas màs modernas, cuàl es el
destino de los violentos “al otro lado del Aqueronte”. Para esto traerè la síntesis de innumerables investigaciones realizadas
a lo largo del tiempo por personas serias que destacan las
coincidencias y las coherencias sobre el tema del destino después de la muerte.
La síntesis fue recogida por el Dr. Robert Crookal en su libro “La Aventura
Suprema”, del cual me limitarè a presentar algunos renglones, para que cada uno
de ustedes, como mandatarios, extraiga
su conclusión respecto a la gran pregunta:
¿Puedo seguir empleando la violencia cada vez que me venga en gana?
Las respuestas iràn
línea, a manera de lecciones, en la forma siguiente:
-“Allà” nada queda
impune.
-Todos los actos
negativos contra los demás, son sufridos en carne propia.
-El mal uso del
poder y el hostigamiento sistemático, generan el mayor nivel de karma.
-Quien haya tenido
la misión de proteger a la sociedad, pero intencionadamente haya abusado del
poder, entregándose a la arbitrariedad y causando daños y perjuicios a los
demás, pagarà la deuda con alto karma.
-Nadie será
excusado de su mal comportamiento alegando òrdenes superiores, ni supuestos
“principios revolucionarios”.
-La crueldad,
mental o física, contra los seres humanos o los animales, genera gran
responsabilidad y jamàs puede ser justificada.
-Los que hostigaron
insistentemente a los demás, después de llegar a las zonas màs oscuras tendrán
que disculparse y pedir perdón a las víctimas.
-Sòlo las víctimas inocentes tienen el poder
de perdonar a quienes les infligieron maltratos, castigos inhumanos,
hostigamiento, crueldad o asesinato. Mientras no reciban ese perdón, permanecerán en su condición miserable.
-Las esferas
inferiores donde moran los personas que hayan practicado el hostigamiento, la
violencia, la crueldad, son particularmente oscuras, desagradables, pavorosas (“dantescas”, “infernales”).
-Los
arrepentimientos “de última hora” o la absoluciòn de un sacerdote, ni el
bautismo, ni alguna otra ceremonia o ritual, lo libraràn. Porque toda persona,
al morir, conserva las mismas vibraciones que tenía en la vida. La cualidad de
èstas no cambia.
-Las vibraciones
del mal causado, acompañan al malvado al mundo de la espiritualidad, donde
recibirà la sanción que le corresponde conforme a sus acciones.
En ese ambiente le servirán de compañía los que alimentaron pasiones siniestras y
deseos brutales, los beodos habituales, los egoístas, los avaros, los
lujuriosos.
¿Rechazas
rotundamente todo esto? ¿Ni siquiera dudas? ¡Todavìa te rìes? Vas por una carretera a toda velocidad, sin que
nada te importe. Un aviso te advierte que màs adelante se ha caìdo el puente.
Eres libre de creer o no, de seguir o no, de correr màs a prisa o de reducir la
velocidad y avanzar con precaución, “por si acaso”, “por si las moscas”…Pero,
como “no crees en pendejadas”, te las das de “científico”, “revolucionario”,
“sabiondo”, “vivo”, “inteligentìsimo” y “moderno”, no haces caso a la
advertencia y caes al precipicio, a una muerte segura, cuando un mínimo de
sentido común, una pizca siquiera de prudencia, debieron haber operado en medio
de tu ignoranciauda…
No creer en la responsabilidad màs allà de la muerte,
implica un riesgo trascendental que sòlo los estúpidos y los aberrantes se
atreven a correr…Porque ¿…y si es
verdad lo que se dice?
¡Piènsenlo muy
bien antes de asestar un garrotazo màs contra la cabeza de los inocentes!
Y la pregunta de
siempre:
¿Estàs preparado para cuando el mesonero, sin haber
sido llamado, te lleve la MORTADELA?
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