LA CÀTEDRA DEL MONO
MANOLUS, EL
MONO SILOGIZANTE
PRIMER
ENCUENTRO
INTRODUCCIÒN
Y eso que yo sì creo en Los Derechos Ufanos, proclamados en 1948 por la Organizaciòn de
Naciones Unidas para beneficio de toda la Ufanidad. Y porque creo en esos
Derechos, siempre he tenido la esperanza de que se realicen, aunque
desgraciadamente no es asì, pues prácticamente casi todo respecto a ellos se
reduce a alharacas, promesas, simulaciones, apariencias, engaños y
frustraciones. Y si los Derechos no funcionan para los ufanos y entre los ufanos, vanas esperanzas de que lo
hagan para nosotros los monos algún dìa.
Digo todo esto porque ayer amanecì bastante
emberrinchado. Un ufano violento
–como casi todos los ufanos- , prepotente (porque se siente políticamente
protegido) y, para colmo, descarado, se negó a quitar su carromato de la salida
de mi garaje, y por eso tuve ir a la avenida a tomar un taxi, como a diez
cuadras de aquì.
Lo peor està en que uno, a quien le sobran fuerzas de
mono, podría recurrir a la violencia como el que màs, pero, sin embargo, no lo
hace. Porque hay que evitar problemas, y evitando problemas aquí, evitando
problemas allà y màs allà y en todas partes, terminamos por acomplejarnos, es
decir, por apocarnos, ubicàndonos en una encrucijada: o parecer ciudadanos
castrados definitivamente para toda protesta, o ir a la cárcel o al hospital.
No sería mayor cuestiòn si uno estuviese soltero. Pero, yo soy mono felizmente
casado. Tengo mi monada, que con amor de mono es lo que màs amo en el mundo: està
integrada por mi mona querida, por mis monitos y hasta por abuemonos
que cuidar, Y si uno va a la cárcel, al hospital o al manicomio, ¿quièn verà de
ellos? ¿Los vecinos? ¿El gobierno? ¿Los politiqueros? ¿Los hijos de Jehovà?
¿Los amorosos hermanos de Isis? ¿La
NASA o la FIFA? O ¿La Uniòn Europea, que
tanto està ayudando a los griegos?
Ahora bien, porque los monos sabemos sacar resultados
positivos aun de lo màs negativo, como es eso de los malos vecinos, me despertè
con las ideas que les expondrè a continuación.
Los ufanos,
que desde Aristòteles presumen de
racionalidad suma y se sienten muy por encima de la animalidad, se encuentran
en condiciones de brindar lecciones enjundiosas por cuanto, justamente, están
dotados de una inteligencia a toda prueba, Por contraste, nosotros los monos
lucimos estúpidos, lo cual, pese a todo, no deja de resultar conveniente
pues facilita las cosas porque ¿quiènes
pueden ser mejores alumnos sino los màs ignorantes? De manera que en nuestro
caso, ya los ufanos pueden contar con
esa garantía.
A esta gran pregunta se agregan otras, como la
siguiente: si los monos deseamos beneficiarnos de la racionalidad de los ufanos, ¿còmo lograr que èstos nos
impartan sus enseñanzas, si no es a través de una cátedra? Pero, ¿existen cátedras para monos y estaràn
dispuestos de por sì los ufanos a
regentarlas? Como la respuesta parece ser negativa pues por lo menos aquí en la
selva no se nos ha informado de la existencia de ese tipo de cátedras, he
creìdo prudente adelantarme a crearla yo mismo, y será LA CÀTEDRA DEL MONO.
Algo asì como una mini-universidad.
Sin embargo, se trata de una “cátedra inversa” “LA
CÀTEDRA INVERSA DEL MONO MANOLUS”), porque no està hecha para impartir
enseñanzas, para pontificar e inundar de saberes el mundo, sino para recibirlas; para que “el sedente”, que serè yo, reciba en vez de dar. Asì, me sentarè en la
cátedra para que los no sedentes, es decir, los
ufanos, me enseñen, beneficiándome
asì en lo personal, y beneficiado a los de mi especie, a través de mì. A ver si
un dìa feliz los monos, que tanto sabemos de trepar, podemos ascender al primer
escalòn evolutivo. Meta que esperamos en proporción a la magnitud de la
racionalidad de los ufanos.
Como yo, sentado en esta cátedra, no serè sino un alumno
sediento de saber, mi “sed” se manifestarà
en preguntar. Por lo tanto, ruego con la debida anticipación a mis
profesores, tener paciencia ante las preguntas que habrè de formularles,
necesariamente, y con bastante frecuencia.
Claro està, me considero digno del derecho a expresar
como base de la pregunta mis propios planteamientos, que son planteamientos de
todos los monos, pues soy su representante, a estos efectos, lo cual afirmo con
la humildad propia de nuestra especie.
Ahora bien, que mi cátedra no sea “dativa” sino
“receptiva”, no significa que los monos
no hayan de aportar: sì aportaremos
nuestras experiencias, porque ¿què otra
cosa tenemos los monos sino la experiencia del vivir y del sobrevivir? De esta
manera –lo digo con lhumildad monacal- habrá una especie de intercambio entre
lo que nosotros tengamos la posibilidad de plantear y lo que ustedes tengan la
seguridad de brindar.
Debo agregar
que mi cátedra, aun cuando
parezca un tanto “pasiva”, no será, sin embargo, dogmática. Porque si de algo presumimos
los monos es de ser inevitablemente críticos, aunque no siempre lo damos a
conocer, pues a veces preferimos el
silencio para poder sobrevivir a la brutal estupidez de los dogmas y salvar la
vida de los golpes y de la muerte.
En esta forma, con un grito anticipado de rebeldía
contra dogmas y fanatismos, finaliza, con la venia de ustedes, este primer
encuentro entre inteligencia suma y
bestialidad crasa; entre lo summum
y lo infimum; entre sabiondez e
ignorancia monàdica.
Hasta pronto. Su alumno, Manolus.

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