martes, 24 de marzo de 2015

LA CÀTEDRA DEL MONO. MANOLUS, EL MONO SILOGIZANTE.




LA CÀTEDRA DEL MONO

MANOLUS, EL MONO SILOGIZANTE

PRIMER ENCUENTRO

INTRODUCCIÒN

Y eso que yo sì creo en Los Derechos Ufanos,  proclamados en 1948 por la Organizaciòn de Naciones Unidas para beneficio de toda la Ufanidad. Y porque creo en esos Derechos, siempre he tenido la esperanza de que se realicen, aunque desgraciadamente no es asì, pues prácticamente casi todo respecto a ellos se reduce a alharacas, promesas, simulaciones, apariencias, engaños y frustraciones. Y si los Derechos no funcionan para los ufanos y  entre los ufanos, vanas esperanzas de que lo hagan para nosotros los monos algún  dìa.

Digo todo esto porque ayer amanecì bastante emberrinchado. Un ufano violento –como casi todos los ufanos- , prepotente (porque se siente políticamente protegido) y, para colmo, descarado, se negó a quitar su carromato de la salida de mi garaje, y por eso tuve ir a la avenida a tomar un taxi, como a diez cuadras de aquì.

Lo peor està en que uno, a quien le sobran fuerzas de mono, podría recurrir a la violencia como el que màs, pero, sin embargo, no lo hace. Porque hay que evitar problemas, y evitando problemas aquí, evitando problemas allà y màs allà y en todas partes, terminamos por acomplejarnos, es decir, por apocarnos, ubicàndonos en una encrucijada: o parecer ciudadanos castrados definitivamente para toda protesta, o ir a la cárcel o al hospital. No sería mayor cuestiòn si uno estuviese soltero. Pero, yo soy mono felizmente casado. Tengo mi  monada, que con amor de mono es lo que màs amo en el mundo: està integrada por mi mona querida, por mis monitos y hasta por   abuemonos que cuidar, Y si uno va a la cárcel, al hospital o al manicomio, ¿quièn verà de ellos? ¿Los vecinos? ¿El gobierno? ¿Los politiqueros? ¿Los hijos de Jehovà? ¿Los amorosos hermanos de Isis? ¿La NASA o la FIFA? O  ¿La Uniòn Europea, que tanto està ayudando a los griegos?

Ahora bien, porque los monos sabemos sacar resultados positivos aun de lo màs negativo, como es eso de los malos vecinos, me despertè con las ideas que les expondrè a continuación.

Los ufanos, que desde Aristòteles  presumen de racionalidad suma y se sienten muy por encima de la animalidad, se encuentran en condiciones de brindar lecciones enjundiosas por cuanto, justamente, están dotados de una inteligencia a toda prueba, Por contraste, nosotros los monos lucimos estúpidos, lo cual, pese a todo, no deja de resultar conveniente pues  facilita las cosas porque ¿quiènes pueden ser mejores alumnos sino los màs ignorantes? De manera que en nuestro caso, ya los ufanos pueden contar con esa garantía.

A esta gran pregunta se agregan otras, como la siguiente: si los monos deseamos beneficiarnos de la racionalidad de los ufanos, ¿còmo lograr que èstos nos impartan sus enseñanzas, si no es a través de una cátedra? Pero,  ¿existen cátedras para monos y estaràn dispuestos de por sì los ufanos a regentarlas? Como la respuesta parece ser negativa pues por lo menos aquí en la selva no se nos ha informado de la existencia de ese tipo de cátedras, he creìdo prudente adelantarme a crearla yo mismo, y será LA CÀTEDRA DEL MONO. Algo asì como una mini-universidad.

Sin embargo, se trata de una “cátedra inversa” “LA CÀTEDRA INVERSA DEL MONO MANOLUS”), porque no està hecha para impartir enseñanzas, para pontificar e inundar de saberes el mundo,  sino para recibirlas;  para que “el sedente”, que serè yo,  reciba en vez de dar. Asì, me sentarè en la cátedra para que los no sedentes, es decir, los ufanos,  me enseñen, beneficiándome asì en lo personal, y beneficiado a los de mi especie, a través de mì. A ver si un dìa feliz los monos, que tanto sabemos de trepar, podemos ascender al primer escalòn evolutivo. Meta que esperamos en proporción a la magnitud de la racionalidad de los ufanos.

Como yo, sentado en esta cátedra, no serè sino un alumno sediento de saber, mi “sed” se manifestarà  en preguntar. Por lo tanto, ruego con la debida anticipación a mis profesores, tener paciencia ante las preguntas que habrè de formularles, necesariamente, y con bastante frecuencia.

Claro està, me considero digno del derecho a expresar como base de la pregunta mis propios planteamientos, que son planteamientos de todos los monos, pues soy su representante, a estos efectos, lo cual afirmo con la humildad propia de nuestra especie.

Ahora bien, que mi cátedra no sea “dativa” sino “receptiva”, no significa  que los monos no hayan de aportar: sì  aportaremos nuestras experiencias, porque  ¿què otra cosa tenemos los monos sino la experiencia del vivir y del sobrevivir? De esta manera –lo digo con lhumildad monacal- habrá una especie de intercambio entre lo que nosotros tengamos la posibilidad de plantear y lo que ustedes tengan la seguridad de brindar.

Debo agregar  que  mi cátedra, aun cuando parezca un tanto “pasiva”, no será, sin embargo, dogmática. Porque si de algo presumimos los monos es de ser inevitablemente críticos, aunque no siempre lo damos a conocer,  pues a veces preferimos el silencio para poder sobrevivir a la brutal estupidez de los dogmas y salvar la vida de los golpes y de la muerte.

En esta forma, con un grito anticipado de rebeldía contra dogmas y fanatismos, finaliza, con la venia de ustedes, este primer encuentro entre inteligencia suma y  bestialidad crasa; entre lo summum y lo infimum; entre sabiondez e ignorancia monàdica.

Hasta pronto. Su alumno, Manolus. 

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